Es verdad,
parece que estoy aquí,
desperté de mi letargo,
desde aquellas siete lunas rotas.
Recorrí
los pasteles más amargos,
deshilé:
mil y un encantamiento
y me amigué con la mañana
viajando con el viento.
Decenas de vides cultivé
y otras miles se han perdido,
¡qué curioso!
aprendí a hablar del revés,
mientras soñaba contigo.
Contradije a los amantes,
esos que dicen «sí quiero»
y descubrí la verdad,
de este tremendo agujero.
Sí, estoy aquí
y divagando de nuevo,
deshojando para mí,
margaritas y recuerdos.
Esbozando esta canción
cernida entre cuatro vientos.
Y soy
aunque casi sin querer,
ese, que siempre voló
dejando besos de frente,
escardando soledad,
desilusión
amargura entre los dientes,
escondido en mi rincón
al rescoldo de la gente.
J. Cruz, 2011