Parte II
En este estanque,
en que las musas quisieron dedicarme
su aliento dulce,
se vino a cruzar el ángel que siempre está conmigo.
Ella y yo…
y os juro que yo, y ella,
habitamos mi bajel y juntos navegamos todos los mares,
anclamos en todos los puertos paseando cada playa.
Ella…
la luz de mi mirar,
y yo…
os juro que yo,
en el brillo de su estrella.
Ella…
ella es el amor,
y yo,
le enciendo la piel y la cabalgo.
En ella…
os juro que se me ha abierto el día,
con ella,
el corazón se ha vuelto vida.
No…
no os lo voy a contar pero os confieso,
que, en todo este caminar, jamás pude ser tan libre;
ni estar
tan preso de sus ilusiones
que…
navegando su mar, de la mano de la risa.
Jamás…
volverá a tumbarme el viento del sur
y nunca más,
se ha de quebrar mi alma de pirata.
Os juro…
¡por la Cruz del Sur!
este amor, que se acuesta conmigo
devolvió a mis ojos tristes,
la ocasión de descubrirse
corazón a corazón,
degustando las perdices.
J. Cruz, 2019