Sangre roja esparramada entre la gente de un pueblo,
que se empeña en no ver rojo,
cuando le hierve por dentro.
Sangre de gentes que lloran insolidarias maneras,
anhelos que, en su zozobra,
se hunden ante la espera;
vueltas de la misma tuerca.
Crisis, detrás de otra crisis
sueños en perspectiva
de esta autopista sin meta.
Sangre de gente de España
¡desátate ya las manos!
para que la sangre corra y agrande los corazones,
purificando las almas
de sus células carnales.
Sangre de mil sangres hija,
sangre que fuera victoria o derrota;
sangre que pereció limpia
y no dejó de ser roja.
J. Cruz, 2017