Redunda de voces,
el barrio tranquilo
de noches en vela
jugando chiquillos.
Revienta la madre llorando de hastío.
Rebosa de besos,
derrama los míos
se esconde de lejos
se muestra baldío.
El barrio, mi barrio,
otrora cercano
se viste despacio
le sangran palabras
que aúllan recelo.
Mi barrio,
entonces sereno
riada de voces que ahogan silencios.
J. Cruz, 2017