Ahora que la noche no es tan fría. Ahora que no hay más que desengaño, ahora que despertar es un descanso, estallo de alegría si te pienso, que el honor de mis ancestros mancillado, quizá por cuatro cuartos que te alegren el bolsillo, compañera. Si a bien tuvieras dejarme encontrar como por magia la papeleta del cajón de empeño donde deben estar ya bien guardadas, el dolor que has dejado aquí en mi pecho no borraría la imagen que te tengo…
compañera, que te tengo.
J. Cruz, 2012
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