Sr. entrenador…

«Con las porterías de costado, ganarían 10 a 1», decía aquel que fuera el mejor y que, en su decaimiento y tortura, cubierto de «nieve en polvo», se permitía criticar a la selección española.

En cualquier caso, España fue campeona del mundo en ese mundial de Sudáfrica. ¡Viva España!

Hola buenas noches, quiero llamar vuestra atención a colación de las provocaciones de un «señor» que un día lo fue, en el ámbito deportivo y que a resultas de sus actos y comentarios enturbia el deporte rey, la imagen Albiceleste y el punt de honor básico para llegar a la denominación en grado de «persona».

Bien, creo que queda claro que el personaje al que me refiero tiene un puesto preferencial en la selección argentina de fútbol. Que es una de las imágenes vivas escondida en los espejos donde nuestros hijos se miran no por su valía actual sino porque, más que ser, está y vive de cuando estuvo.

Me resulta vergonzante que, dicho «señor», represente la ilusión y la ambición de algo tan noble como el deporte y quiero decirle desde este portal, a él y a todos aquellos que le mantienen en el puesto que a buen seguro araña a algún profesional al efecto que:

Me da vergüenza ajena su balbuceo mediático al nombrar algo tan lejano a él, como es la nobleza de este país al que le debe algunos favores y muchos de sus bienes.

Es sabido que ciertas costumbres deterioran la salud neuronal, y que estas prácticas se tienen en la medicina actual como enfermedades de apocamiento psíquico, pero yo me pregunto: ¿A qué pelotudo se le ocurrió darle a un enfermo de tamaña boludez, la responsabilidad de dirigir la selección argentina?

Dejo pues, en los bolsillos del recuerdo aquella cita del tan célebre «señor» que un día fue el mejor jugador del mundo y que, hoy, es el hazmerreír del balompié.

Un admirador del buen hacer en el fútbol.

J. Cruz, 2010

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