La amenaza de la risa

Entregado a soledades

me deshilo

y descubro el valor

de las andadas,

acunando para mí las ansiedades.

Sólo sombras y mentiras,

alabanzas del eterno lameculos

son el cetro,

de traslúcidas colmenas

que conviven.

¡Qué sopor insoportable

da la vida!

¡Cuánto abismo se descubre

ante mis ojos!

El postrero afán

de la guadaña

te persigue eternamente

y te hace temeroso de tus actos.

La ficción de un día más

en el aire se perfila,

me inserto en el disfraz y me dispongo

a lanzarme a la amenaza de la risa.

J. Cruz, 1987

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