Es…

Es…
a veces un volcán,
lo que en otras desvanece.
Ha sido todo un clamor
reencontrarme con su voz
y descubrir cómo crece.

En todo un sin ton ni son
se me ocurre esta canción
que me ancla a su mirada,
si lo vieseis como yo
adormeciéndose al son
del tic tac del corazón
que se quedó sin palabras.

Es…
una nueva sensación,
un sinfín de colorines,
mi carta sin escribir,
la lección que no aprendí,
el óleo que pinté al mar,
mi álbum de dibujar,
o los lápices de Alpine.

No…
no voy a poder contar
cómo se durmió en mis brazos,
cuando vino a despertar
parecía querer mirar
y se escondió en mi regazo.

No…
no voy a poder correr
más historias de piratas,
una sirena en el mar
soltó el ancla a mi bajel,
vendió mi tripulación,
tatuándome en la piel
la risa de tu bebé.

Ya ves,
pequeño trozo de cielo,
que lo que no juntó el miedo,
el destino, ni la mies,
lo está tejiendo el pequeño;
quiere ser mío también.

J. Cruz, 2009

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