Soneto

Me levanté con ganas de escribirte
y corrí a escribir después del baño,
a nada más, bien limpio con el paño
me dispuse a encontrar el qué decirte.

Llegando ante el teclado para herirte
y querer, sin querer hacerte daño,
he decidido que no pase este año
sin que sin más, me proponga pedirte.

Legado como ves a esta galera
en donde, no es usual sentir cobijo,
¡mírame! no me rompas que te quiera.

Desempolva el camino de tu acera
o súmete al letargo del alijo
que supone esta nueva primavera.

J. Cruz, 2009

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