Parece que ya pasó el peligro, pasó de un golpe de programa televisivo el 2008, y en un abrir y cerrar de ojos estamos en el grandioso 2009.
Dios nos pille confesaos, el año que suma 2 es como si nos estuviera ya diciendo que es la segunda parte del anterior. Pero, fíjate que aun cuando todo pinta mal, ¡que digo!, muy mal y que la gente está francamente acojonada, conmigo el «year» este, no se está notando tan rastrero.
Para comenzar, mi estado de ánimo es de lo más jovial quizá por aquello que lo que no tiene solución, no es problema. Fíjate tú, que parece que me he disfrazado de talante, que por otra parte no sé lo que es, pero como que me miro al espejo y me veo más alto.
En cuanto a mi trabajo sigo sin tener pero, esto es otra cosa, me levanto por la mañana y me digo: «¿para qué quiero yo un trabajo?» si, total, ya somos tres millones doscientos mil los que formamos parte de este club de privilegiados que nos levantamos cuando queremos, comemos cuando podemos y llevamos a nuestros hijos al cole paseando en las saludables mañanas del país, después de estos deslices de mala leche con que nos ha deleitado la Naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?, ¿no queríamos tiempo para compartir con nuestra familia?, ¡pues ale…to pa ti !.
Mi economía, bueno esto es evidentemente otra motivación, tengo la fuerza que el Sr. presidente me dio el otro día en el debate con los cien, y por lo tanto, miro el futuro con optimismo y con la clarividencia que el «estado de ánimo» que supone no poder pagar la hipoteca, como que afecta menos.
Me quitarán el piso y los ahorros de 35 años trabajados, pero ya veis con talante, con gracia, que no es moco de pavo.
El paro ya se me termina, pero mira ser un millón los que no tenemos nada que llevar a nuestras hambrientas cuentas bancarias, como que nos da un aire libertario, y nos proporciona la posibilidad de mirar al director del banco sin tener que escondernos, con la cabeza bien alta: ¡qué pasa colega!. En el bar; «vas a tener que hacerme otro préstamo chaval y más barato que el anterior para la cocina y el coche, que este que no te puedo pagar está desfasado», y ese director capeando el temporal, tan accesible el tío.
La señora, bueno, la señora con esto de la crisis, la pobre , ya no compra en las rebajas, ha dejado el segundo coche aparcado, limpia en casa de tres vecinas, y espera la cola del cierre de «Mercabrona», a ver si pilla algún yogurt para los niños que no esté pasado más de un mes.
Eso sí, y claro está, parece que en el cielo hay más estrellas, o es que tengo más tiempo para verlas en mis largas y relajantes tardes de domingo con mi familia, «viendo escaparates» que es la primacía del ocio en los tiempos que corren.
Por otra parte como os decía antes, esa alegría que me envuelve cada día, ese saber que me va a dar igual llorar, patalear, gritar o darme cabezazos contra un poste de teléfonos. Me relaja, no me deja más opción que reír, y voy riéndome como un gilipollas allá donde voy.
Vamos que no es tan malo ¡coño!, parece que están cambiando los tiempos, ya solo queda que nuestro fructífero presidente, señor de las grandes ideas, anuncie en la tele que para beneficiar a los que en mi situación pacemos en este abundante prado, «»no está penado «chirlar» en el Continente» y vamos…
No cambio este año por ninguno.
¡Viva Zapata! ah no… ¡qué digo!
¡VIVA ZAPATERO !
J. Cruz, 2009
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