Savia «Deidad» ambicionada
me sorprendes de ese viento
cual susurro que engalana
y disciernes a mis auras de tu flujo.
Energía vital de mi destino
efímero montón de sensaciones
furtivas en el juego de la idea,
rostros sin imagen nítida
desdibujada a efectos erosivos
«sombras de improviso».
Reencarnáis en mí, como un suspiro
y me dais el aliento necesario
para seguir los senderos del destino.
¿Qué otras sensaciones ofrecéis a mis oídos?
quizá, solo sois en mi lascivia
o quizá, reunís los efectos necesarios
e inflís de la esencia
jovial de vuestros fueros
a todo ser que se ofrezca a la aventura.
El resplandor de Venus os envía
y yo…
con las manos abiertas apercibo
los efluvios de los Dioses de la vida;
no os disipéis entre la niebla
y empapadme de sustancia los sentidos.
J. Cruz, 1987