Queridos lectores:
Hay días en que los ojos se cansan, en que la letra se hace pequeña o en que, sencillamente, apetece más escuchar que leer. Para esos días, y para todos los que tenéis la vista cansada como yo, os traigo una novedad.
A partir de hoy, mis nuevas entradas podrán escucharse en voz alta. Arriba de cada texto encontraréis un botón de reproducir. Lo pulsáis, os sentáis cómodos, y una voz cálida os lo lee con sus pausas, sus preguntas y sus silencios, como en un salón de lectura.
Probadlo aquí mismo: pulsad el botón que hay encima de este texto y escuchad este anuncio.
¿Os ha gustado? Pues os invito a escuchar mi último artículo, «Tanda de mentiras».
Lo estamos estrenando en periodo de prueba, así que vuestra opinión vale oro: ¿os gusta la voz?, ¿se entiende bien?, ¿lo usaríais? Dejadme un comentario y entre todos lo iremos afinando.
Y si tenéis padres, abuelos o amigos a quienes les cueste leer en pantalla, pasadles el enlace. A lo mejor les alegráis la tarde.
Pasad, que está abierto… y ahora, además, se oye.
J. Cruz
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