Vendo, compro,
tengo y dejo bien barato,
una risa…
un trozo de cielo,
un amor a desbandadas…
Cedo, trueco a cada paso,
los latires huecos de mi alma;
el viés de la luna blanca…
Estoy dispuesto a entregaros un corazón limpio;
por dos cuartos,
el espeto de la suerte
en un instante.
Os puedo regalar, ¡maldita sea!
una esquirla de mi propia
muerte…
J. Cruz, 2018