Primavera…

En este caminar
a la llegada de mi otoño
te respiro aire, ¡primavera!

Me sumo a esta voluntad
furtiva y te descubro
coloreando la rosa
que se cruza en mi camino.

Aires de mariposa errante
al ir y venir de las sirenas
aromas de veredas,
de hojas caídas por el viento,
caudal indescriptible de este ocaso
que de nuevo hoy
se muestra primavera.

Sobre la bruma de mi río
se han ido deshilando las andadas.

Ya ves, en esta sensación de frío
me siento libre, primavera.

Que no es por haber corrido,
que parar a tiempo fue mi sino
para llegar a veros nuevamente.

Amigos…
vosotros que llegasteis a encumbrarme
en las mieles del cielo, ¡compañeros!
vosotros que siempre acompañasteis
el navegar de mi bajel velero.

Repaso…
el caminar por tantas primaveras
en este otoño que se me regala;
aquellas mariposas me sonríen,
la tarde y este sol
me la devuelven.

Te sigo…
como hace tanto tiempo
que te huía,
busco en la noche y no encuentro,
el llanto en los ojos ni el aliento.

Se pierde la risa en mi vereda;
por más que me fuera llorando,
devuélveme a la vida
primavera.

J. Cruz, 2018

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