Ausencia…
senderos tenebrosos sin caricias,
rutinas sin caminos ni veredas;
oscuridad profunda
cuando estas frías manos
te desean.
La noche…
se abre a mil y un encantamiento,
designios, aventuras y maneras
se disputan tu muerte;
mil ojos de la parca
parpadean.
Ausencia…
proclive a arrebatarte los sentidos,
capaz de inocularte hasta las venas:
soledad y miedo,
deslices en esta suerte
de condena.
Ausente…
la dama que luce en el alma
esta apatía cruel se desmelena,
ahonda al sinsabor y el desconsuelo,
te rompe el corazón
vence la pena.
Ausencia…
cada poro de tu piel
arrullo de caricias de esta queja,
afrenta cruel,
que entre tu mar y el mío
se corteja.
J. Cruz, 2018