Te siento Lola

Tantas y tantas noches,
¿cuántas horas a sazón?
recorriendo en mi bajel
el otro lado del mar,
se encaramó a mi timón
el sonido de tu voz,
la brisa junto tu paz.

Enredado a tu pañuelo,
en el foulard de este sueño
he paseado tu afán,
de la mano del latir
anclé mi bajel sin más,
al mar, la mar,
mi mar,
mi Mar.

Un reflejo en la mirada,
mar, que acaricias con tus olas
el suave ir y venir
de los pasos de mi Lola.

Más allá de las mareas aprendí
que siempre queda otro puerto,
el sentido de vivir
siempre a corazón abierto,
la sensación de bailar
encaramado a tu risa,
la ilusión de pasear
de la mano del amor,
mi suéter y tu camisa.

El mar, la mar,
mi Mar,
como rima en una oda,
acurrucada en la arena
me arrebata la razón
la caricia de mi Lola.

El mar, la mar,
mi Mar…
En este momento a solas
se escapa del corazón,
cantarte:
«Cuánto te siento Lola».

J. Cruz, 2014

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