Noches…

Al son de la risa fácil, escondido entre los brillos de cristales resplandecientes, he descubierto una sirena…
Despacito, lentamente caminando a sus latidos, me dispuse a reencontrarme con los míos, y sin apenas darme cuenta en unas horas, se enhebraron las estrellas para tejer unas nubes de colores.
El enervo se incrementó entre palabras sencillas y el brillo de mis ojos, que por un momento vislumbraron a los duendes de los cuentos. Quizá ha sido solo un sueño, uno de esos que otrora engalanaban mis serenas noches y que ahora esporádicos me encabalgan a la vida, pero… esta mañana cuando me levanté, me pareció levitar por un momento.
Es tan difícil, pero… jamás dejaré en el tintero, que la posibilidad se transforme en una charca de besos…
Me es tan fácil escribir en tono de tormenta, desquebrajar el alma y desgajar las lunas que me envuelven, y sin embargo, qué difícil cuando la noche me sonríe.
Pero no por ello voy a dejar sin escribir la sensación que sin buscar, me regalaron esta noche los Ánades que se ocupan de mi suerte.

J. Cruz, 2012

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