Lloró, y lloró…

Sabed…

a quien pueda interesar

que hace unos diez años ya,

a la mitad del camino

de mi casa y Alacant,

en una tarde de hastío

sin importar que dirán

hubo un encuentro furtivo

entre Eva y un Adán.

Que siguiendo la vereda

cien km de aquí,

se llama «Fuente la Higuera»

me pidió que fuera allí.

Ya veis…

con ojos ensangrentados

con el tono del pasado

y a ritmo de otro desdén,

puso el grito en el cielo

se vistió de terciopelo,

¡tantos años, sin su miel!

para orlar un camelo

con su llanto de papel.

Lloró y lloró,

se lamento y gritó al cielo,

se excusó de su niñez

y me regaló sus besos,

ofreciéndome su piel.

“Le llamaban piel y ella lo sabía,

lo sabía y explotaba su niñez»

Triste , la tarde, aquel día

que  se le cruzó la hiel

y  por más que  lo pidiera

solo me salió decir para llenar el relato:

«siete vidas tiene un gato»

y seis fueron para ti.

En el tute te dan diez

cuando acabas la partida,

así que, mi bien querida,

sin acritud ni desdén

en ese preciso instante terminaba tu vaivén.

Lloró y lloró,

con la mirada perdida

mientras que yo me volvía,

me esperaban mis bebés

ellos, sí lo merecían.

J. Cruz, 2020

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