Hola tristeza…
efímero montón de sensaciones
al uso de la suerte.
Derrotismo mismo de la duda
en la sinergia de la vida,
en controversia con el ansia
que desemboca en la muerte.
Hola tristeza…
te vas y vuelves,
me acunas y te alejas,
me besas y me envuelves,
de ternura.
Me dejas a mi suerte,
vagando en la mística luna,
entre tu cetro y mi sueño,
en el vaivén de la risa
que, suave, acaricia
mi cuna.
Hola tristeza…
a más ilusiones que llegan,
otras viejas que se alejan
«tan callando»
entre rastrojos y vides
alumbrándome las noches
que orlan y se engalanan
de preciadas cicatrices.
Hola tristeza…
apenas un segundo,
unos años, unos días,
y diez lustros paseando juntos.
Unidos de la mano de mi suerte
entre el frescor del rocío
de entre las pámpanas
verdes.
Hola tristeza…
en ti y en mí y de los dos,
solo en uno.
Se me ocurre mencionar
qué dulce ha sido el destino,
si empezando junto a ti,
ya no me puedes herir
pues se avecina la luz
que ha de mostrarme
el camino.
J. Cruz, 2009